Cliente
Hay restaurantes que no necesitan inventarse una historia porque ya la tienen en la barra, en la carta y en la forma de recibir al cliente. Casa Orellana partía de ahí: una taberna madrileña con cocina reconocible, producto apetecible y una personalidad muy marcada, pero necesitaba una web que trasladara esa sensación sin quedarse en una simple carta digital.
La intención fue clara desde el principio: que al entrar en la web el usuario entendiera el tipo de plan que propone Casa Orellana. Comer bien, compartir raciones, reservar una mesa, pedir a domicilio o regalar una experiencia gastronómica. Todo debía estar a mano, pero sin perder ese punto cálido y castizo que forma parte de la marca.
Construimos una presencia digital con diseño a medida, apoyada en una estética visual muy gastronómica, cercana y directa. La navegación se pensó para reducir pasos, ordenar la información importante y llevar al usuario hacia la reserva o el contacto de forma natural, sin empujar demasiado ni esconder lo esencial.
El resultado es una web que no intenta parecer más sofisticada de lo que debe, sino mejor: más clara, más sabrosa y más alineada con la experiencia real del restaurante. Una herramienta pensada para reforzar la percepción de marca y convertir visitas en mesas ocupadas.




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